En las páginas del Evangelio se esconden tesoros, unas veces más ocultos, otras más visibles. En cualquier caso es necesario buscarlos; levantar un borde, abrir y estirar el lienzo para descubrir el brillo de esa joya. En el núcleo de la fe cristiana late la convicción de que toda persona es creada por Dios como única e irrepetible. Crece y es educada de un modo único, conducida a la plenitud del Espíritu Santo que es el artista divino. Si esto ...