Todo pensar lo es en unas coordenadas espaciales y temporales. Nadie piensa en el vacío y, por eso, el pensamiento se ocupa siempre de unos asuntos determinados a los que se enfrenta de una manera concreta. Esa determinada selección de asuntos y ese modo de enfrentarlos marcan una singularidad; una singularidad que sin embargo no se origina en la subjetividad del pensador entendida como originalidad fundante. La filosofía de Spinoza se desarrolla...