El presente poemario es un homenaje a los toros de la vida. Un poema tras otro forman un solo ritual, una merecida ceremonia, una corrida larga, infinita, que a través de la piel del toro, me mata y me renace cada día. Un verso tras otro, como una sentencia, como un destino, formando la corrida extensa de mis emociones y pasiones por la vida y en defensa de esos seres extraordinarios. Respiro el mismo aire, puedo sentir las mismas tragedias y luc...