La filosofía es un accidente en la historia de la humanidad. Podemos concebir un discurso humano sin preguntas últimas. De hecho lo tenemos ya instaurado e instalado en la comunicación social, donde un alud continuo de qués sepulta irremediablemente cualquier tímido porqué. Hace veinticinco siglos nació una exigua minoría, hoy quizá en proceso de extinción, que consideró vital conocer también los porqués. Pronto descubrió la minoría en cuestión q...