Caterina la joven narradora de este gran clasico de la literatura griega del siglo XX es amante de la lluvia y tambien del sol de los animales domesticos con los que convive de los paseos solitarios entre olivos y pinos y de los domingos de playa de las texturas y los colores de lo que la rodea mira el mundo con el deslumbramiento y la intensidad propia de los dieciseis anos Vive en una casa en el campo a las afueras de Atenas con su madre divorc...