Condenado a muerte por los bolcheviques en 1922 el conde Aleksandr Ilich Rostov elude su tragico final por un inusitado giro del destino Gracias a un poema subversivo escrito diez anos antes el comite revolucionario conmuta la pena maxima por un arresto domiciliario inaudito el aristocrata debera pasar el resto de sus dias en el hotel Metropol microcosmos de la sociedad rusa y conspicuo exponente del lujo y la decadencia que el nuevo regimen se h...