En su mano portaba la espada de Humberto. Podía sentir el calor que desprendía el poder de los astros concentrado en ella. Habían tenido que pasar muchas cosas para que acabara empuñándola. Cosas terribles que jamás podría olvidar. Su presencia causaba pesadillas. Sus alas extendidas terror. En su mirada la negrura. Se había convertido en un demonio. Pero había llegado hasta allí vivo. Frente a él la ciudad elíptica, la capital de un reino levant...