Seiobo una deidad japonesa que tiene en su jardin un melocotonero que florece cada trescientos anos y cuyo fruto da la inmortalidad decide volver a la Tierra en busca de un atisbo de perfeccion la belleza por fugaz que sea revela lo sagrado que a menudo apenas somos capaces de soportar En su viaje Seiobo explora el Japon que perpetua algunos rituales desde hace siglos contempla la pintura en la Rusia medieval o en la Italia del Renacimiento escuc...