Terminado el primer gobierno de izquierda en dos siglos de vida republicana, está claro que Colombia no se convirtió en Venezuela, pero tampoco en la "potencia mundial de la vida". El gobierno de Gustavo Petro no destruyó el país, como temía la derecha, ni lo transformó de raíz. como esperaba la izquierda. Fue un gobierno con luces y con sombras, con errores y aciertos, pero con una visión distinta de sociedad y de nación, que desató resistencias...