Héléne está a punto de llegar a los cuarenta. Christophe, por su parte, acaba de cumplirlos. Ella ha hecho una buena carrera académica y profesional y alcanzó la meta que marcan las revistas y el sueño que tenía en su adolescencia: largarse, cambiar de medio social, triunfar. Y, aun así, ahí está esa sensación de fracaso, al cabo de los años, de que todo es una decepción. Christophe nunca ha salido del pueblo en el que Héléne y él crecieron. Ya ...