Las cosas que fueron siempre nos persiguen, a veces a través del viento, a veces a través del llanto y a veces a través de una sesión interminable de terapia. Este libro es como una grieta sin sellar, donde la tinta es sangre y la memoria un eco, a veces cercano, a veces lejano. Cada página es un suspiro suspendido entre la luz y la oscuridad, un instante congelado en el que la vida se escurre por los dedos sin saber si es la verdad o el reflejo ...