Dado que, según Arquímedes, «el hombre siempre ha aprendido del pasado» y Sócrates consideraba que «solo hay un mal: la ignorancia», Alejandro, un joven adolescente, asumió que «una mirada hacia atrás vale más que una hacia adelante» y decidió «viajar» al pasado. Primero, caminó por las «autopistas» que conducen a las moradas de los dioses de la antigua Grecia, lo que le permitió ver los pros y los contras de la opulencia. Luego visitó el tonel d...