Todo lo que Clara Davenport siempre ha querido hacer es ascender en Davenport Innovation Creative, la empresa de juguetes de su familia, y el plan va según lo previsto hasta que les acusan de robarle a un fabricante de juguetes independiente el diseño de una muñeca, lo que provoca una oleada de mala publicidad.
Jack Kelly se alegraría de no volver a oír nunca más el apellido Davenport, ya que, ni siquiera un año después de que un tipo trajeado...