En los comienzos de la cultura, se señalaba ya que en todo arte de curar era necesario tener presente el modo de atender las dolencias y su límite. La técnica de curar se realizaba igualmente con el recurso consolador de la palabra, pues atender al que sufre implicaba poder acompañarlo. Esta articulación entre sufrimiento y compañía revela un elemento constitutivo de nuestra condición humana: vivimos necesitados de consuelo y podemos darlo. En es...