La obra toda de Machado de Assis es triste y sonrie. Saber juzgar, y a veces lo hace, pero sus mejores páginas (en novelas y cuentos) son más bien un lienzo, la mirada de un ojo, que nos convida también a mirar. Hay en sus relatos mucho de invitación, o de dasafío. Hechos de sugerencias, de elipsis, de elusiones, parecen callar lo que saben, y ese silencio equivale a la más efícaz forma de elocuencia....