Desde 1982 la fisionomía de las sociedades latinoamericanas cambió radicalmente, siendo de ello testigo una misma generación: un grupo de latinoamericanos que soñaban con las promesas del cambio social en esta región del mundo vista al mismo tiempo como ensueño y pesadilla, como diría Elizabeth Cancelli. En su forma de ver el mundo, las filias y las fobias de esta generación les permitían soñar con una América Latina hermanada y autónoma desde qu...