Débora Arango concilió una vida discreta y hogareña con la creación de la obra pictórica más revolucionaria del Siglo XX colombiano. Su discreción permanece, pues a pesar de ser una artista públicaque se asoma cada vez que pagamos con un billete de dos mil pesos Débora ha quedado opaca y escurridiza. A ese reto, de observarla y narrarla, se le mide este perfil en el que el autor alterna roles de detective e historiador para ir tras los gestos que...