Imagine una trenza tejida entre un escritor, un físico y un diseñador gráfico. Una trenza que tiene imaginación, sensibilidad, tres discursos, o cuatro, con el de doña Luz, una señora popular que cuenta todo lo que a ella (siendo no cualquier luz) le ha sucedido, y los usos y abusos de los que ha sido objeto no solo por los científicos, sino también por las deidades y por los poetas, esos pequeños dioses, al decir de Vicente Huidobro."Declaración...