Se ha dicho que el Diario de André Gide llevó el género de la literatura íntima a su máxima expresión, y no cabe duda de que esta crónica pormenorizada de sus días nos abre la puerta a la vida pública y privada de una figura central de la cultura francesa y europea del siglo XX. En sus páginas aparecen las numerosas y a menudo contradictoras facetas del autor: su educación protestante, su acercamiento al catolicismo, su rechazo posterior de ambos...