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Diccionario de Arte. Pintores del Siglo XX

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    Diccionario de Arte. Pintores del Siglo XX
    221875
    La realización de un diccionario artístico del siglo xx, de carácter didáctico y pedagógico, plantea innumerables dificultades, dada la infinita variedad de apuestas artísticas que se producen, los conocidos como «ismos». Y, para que el lector perciba con claridad el panorama artístico en el que se desarrollan las obras que en este diccionario se incluyen, los autores lo sitúan más allá del ámbito específico de la pintura, ya que en el siglo XX nos encontramos ante la disolución de los géneros y técnicas pictóricas tradicionales, a través de movimientos que, desde el cubismo o el expresionismo hasta el expresionismo abstracto norteamericano, inician la evolución hacia la abstracción, el fenómeno dominante de la centuria. Paradójicamente, en las últimas décadas del siglo se asiste a una relativa recuperación de la figuración y el realismo, favorecidos por movimientos como la transvanguardia o el neoexpresionismo centroeuropeo. Sin embargo, incluso en las tendencias que no se adhieren a la abstracción -sea geométrica o expresionista- el fenómeno del realismo no es fácil de analizar. En primer lugar porque la vida interior del artista constituye un aspecto fundamental para la totalidad del arte moderno y, por tanto, los pintores han hecho amplio uso de todo tipo de mecanismos de deformación -incluyendo a menudo el uso arbitrario del color- para transmitir sus sensaciones. Así sucede en la obra precursora de Van Gogh o en el movimiento expresionista francés y alemán. Por su parte, la obra de Dalí, Magritte, De Chirico o Ernst hacen uso de un realismo paradójico que, desde el punto de vista iconográfico, presenta una negación del mundo y la apariencia exteriores para jugar con un realismo onírico basado en las imágenes de la ensoñación. Algo similar a esta intensificación de la realidad sucede con la aparición, en la obra de Picasso o los expresionistas alemanes y americanos, de unas influencias primitivistas -inicialmente inspiradas en el arte exótico de Tahití y posteriormente en el arte africano o en el grabado popular- sin las cuales resultarían incomprensibles obras como la célebre Señoritas de Aviñón de Picasso. En su inmensa riqueza, el siglo pasado aporta la aparición de los denominados nuevos comportamientos artísticos dispuestos a romper cualquier coherencia de géneros y soportes, ruptura complementaria a la exigencia de nuevas formas de recepción y disfrute del objeto artístico. Paralelamente la función estética tradicional es puesta en duda al plantearse, en muchas ocasiones, el fenómeno de los denominados movimientos antiarte, como dadá o fluxus, que proponen la disolución radical del objeto artístico o la negación de sus valores tradicionales. Dentro de este fenómeno parecía necesario recoger aquellos movimientos land art, arte conceptual, body art, nuevo realismo, etc.- que entroncan con los problemas determinantes de la modernidad de la segunda mitad del siglo, como la ecología, la crítica política, el erotismo, el detritus y la marginalidad urbana.Paradójicamente, en las últimas décadas del siglo se asiste a una relativa recuperación de la figuración y el realismo, favorecidos por movimientos como la transvanguardia o el neoexpresionismo centroeuropeo. Sin embargo, incluso en las tendencias que no se adhieren a la abstracción -sea geométrica o expresionista- el fenómeno del realismo no es fácil de analizar. En primer lugar porque la vida interior del artista constituye un aspecto fundamental para la totalidad del arte moderno y, por tanto, los pintores han hecho amplio uso de todo tipo de mecanismos de deformación -incluyendo a menudo el uso arbitrario del color- para transmitir sus sensaciones. Así sucede en la obra precursora de Van Gogh o en el movimiento expresionista francés y alemán. Por su parte, la obra de Dalí, Magritte, De Chirico o Ernst hacen uso de un realismo paradójico que, desde el punto de vista iconográfico, presenta una negación del mundo y la apariencia exteriores para jugar con un realismo onírico basado en las imágenes de la ensoñación. Algo similar a esta intensificación de la realidad sucede con la aparición, en la obra de Picasso o los expresionistas alemanes y americanos, de unas influencias primitivistas -inicialmente inspiradas en el arte exótico de Tahití y posteriormente en el arte africano o en el grabado popular- sin las cuales resultarían incomprensibles obras como la célebre Señoritas de Aviñón de Picasso. En su inmensa riqueza, el siglo pasado aporta la aparición de los denominados nuevos comportamientos artísticos dispuestos a romper cualquier coherencia de géneros y soportes, ruptura complementaria a la exigencia de nuevas formas de recepción y disfrute del objeto artístico. Paralelamente la función estética tradicional es puesta en duda al plantearse, en muchas ocasiones, el fenómeno de los denominados movimientos antiarte, como dadá o fluxus, que proponen la disolución radical del objeto artístico o la negación de sus valores tradicionales. Dentro de este fenómeno parecía necesario recoger aquellos movimientos land art, arte conceptual, body art, nuevo realismo, etc.- que entroncan con los problemas determinantes de la modernidad de la segunda mitad del siglo, como la ecología, la crítica política, el erotismo, el detritus y la marginalidad urbana.Así sucede en la obra precursora de Van Gogh o en el movimiento expresionista francés y alemán. Por su parte, la obra de Dalí, Magritte, De Chirico o Ernst hacen uso de un realismo paradójico que, desde el punto de vista iconográfico, presenta una negación del mundo y la apariencia exteriores para jugar con un realismo onírico basado en las imágenes de la ensoñación. Algo similar a esta intensificación de la realidad sucede con la aparición, en la obra de Picasso o los expresionistas alemanes y americanos, de unas influencias primitivistas -inicialmente inspiradas en el arte exótico de Tahití y posteriormente en el arte africano o en el grabado popular- sin las cuales resultarían incomprensibles obras como la célebre Señoritas de Aviñón de Picasso. En su inmensa riqueza, el siglo pasado aporta la aparición de los denominados nuevos comportamientos artísticos dispuestos a romper cualquier coherencia de géneros y soportes, ruptura complementaria a la exigencia de nuevas formas de recepción y disfrute del objeto artístico. Paralelamente la función estética tradicional es puesta en duda al plantearse, en muchas ocasiones, el fenómeno de los denominados movimientos antiarte, como dadá o fluxus, que proponen la disolución radical del objeto artístico o la negación de sus valores tradicionales. Dentro de este fenómeno parecía necesario recoger aquellos movimientos land art, arte conceptual, body art, nuevo realismo, etc.- que entroncan con los problemas determinantes de la modernidad de la segunda mitad del siglo, como la ecología, la crítica política, el erotismo, el detritus y la marginalidad urbana.En su inmensa riqueza, el siglo pasado aporta la aparición de los denominados nuevos comportamientos artísticos dispuestos a romper cualquier coherencia de géneros y soportes, ruptura complementaria a la exigencia de nuevas formas de recepción y disfrute del objeto artístico. Paralelamente la función estética tradicional es puesta en duda al plantearse, en muchas ocasiones, el fenómeno de los denominados movimientos antiarte, como dadá o fluxus, que proponen la disolución radical del objeto artístico o la negación de sus valores tradicionales. Dentro de este fenómeno parecía necesario recoger aquellos movimientos land art, arte conceptual, body art, nuevo realismo, etc.- que entroncan con los problemas determinantes de la modernidad de la segunda mitad del siglo, como la ecología, la crítica política, el erotismo, el detritus y la marginalidad urbana. Contiene Fotografías a todo color. Impreso en papel esmaltadoNota: Contiene Fotografías a todo color. Impreso en papel esmaltado

    Atributos LU

    AutorJulio Arrechea Miguel, Victoria Soto Caba
    TipoGran formato
    ISXN9788476308431
    Año de Edición2003
    Núm. Páginas0
    Peso (Físico)2800
    Tamaño (Físico)21.5 x 30.5 cm
    TítuloDiccionario de Arte. Pintores del Siglo XX

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