El mandato constitucional respecto de que "las cárceles de la Nación serán sanas y limpias, para seguridad y no para castigo de los reos detenidos en ellas", establecido en el arto 18, constituye un paradigma que difícilmente ha alcanzado nuestro sistema penitenciario; incluso, dicho principio constitucional ha sido revitalizado con la jerarquía constitucional de los tratados internacionales sobre derechos humanos que reafirman la dignidad humana...