El teatro sucede de formas insospechadas. Algunas veces la razón que lo motiva es tan poderosa y transparente que solo es necesario mencionarla en voz alta para llevarla al escenario. Otras veces, tal vez la mayoría, el motivo se presenta de forma borrosa, producto de alguna necesidad práctica o de un simple capricho. El Ausente sucedió por la segunda razón. No fue la necesidad imperiosa de hablar del conflicto la que me llevó a escribirla. Fue u...