En septiembre de 1997, Charles Spencer se puso en pie en la abadía de Westminster ante un mundo que observaba y compartió su dolor por la pérdida de su querida hermana Diana. Ahora, casi treinta años más tarde, cuenta la extraordinaria historia de su vida junto a ella y la trágica semana de su muerte.
Durante su infancia, Charles y Diana, los menores de los Spencer, fueron inseparables; en secreto, se llamaban el uno al otro Duch y Carlos. Uni...