Todo comienza cuando el escritor recibe un paquete sin remitente y sin carta. Son papeles sueltos, dibujos y libretas con apuntes. Al no encontrar ninguna posibilidad de confrontar y entablar un diálogo, el escritor decide devolverlos, pero no hay remitente. Luego de varias lecturas, decide ordenar los fragmentos visiblemente salvados de la hoguera y compone una obra respetando los escritos de alguien que cuenta una y varias historias. Los fragme...