Me hice poeta de la mano de dos poetas mayores: el madrileño José García Nieto y el bogotano Eduardo Carranza, quienes me despertaron y me apoyaron cuando yo apenas hacía versos adolescentes en ávila, que es la ciudad -madre de mi provincia. Hay también otro poeta, el más grande, Antonio Machado. Él me fue llevando de la mano desde que nos conocimos al final de la primaria. Y resulta que mi maestro cerraba su enseñanza por vacaciones poniéndonos ...