[Emilia] era una lectora ávida, de una inteligencia nada perezosa. Conocía al dedillo las semejanzas entre los primeros escritos de Kafka y La educación sentimental de Flaubert, y me describió con lujo de pormenores los hallazgos de un profesor colombiano, Guillermo Sánchez Trujillo, que durante años había estudiado la influencia de Crimen y castigo sobre El proceso, hasta determinar que El proceso es una fina urdimbre que le permitió a Kafka con...