«¿La violencia y el sinsentido no son, al fin y al cabo, una y la misma cosa?»M. HorkheimerUn hombre se levanta una mañana tras un largo sueño en el que se ha visto a sí mismo convertido en un asesino.A partir del momento del despertar, los dos días en que seguiremos a este Keuschnig, diplomático austriaco en París, se convertirán en una espiral de repugnancia y sinsentido, de caída del mundo, de despojamiento hasta el propio horror.Y es que, en ...