Como puede verse, la norma constitucional se desenvuelve en dos planos: el de la esencia de la persona y el de los accidentes propios de la misma condición humana. En el primer plano, en cuanto -como decimos- todos los seres humanos somos iguales, puesto que todos, en nuestra esencia, tenemos de común la unión sustancial entre los elementos materiales y espirituales que nos conforman, y de ellos se infiere el reconocimiento de una dignidad equiva...