Vuestros hijos no son hijos vuestros: son los hijos y las hijas de las ansias de la vida, deseosa de sí misma. Vienen a través vuestro, pero no vienen de vosotros. Y, aunque están con vosotros, no os pertenecen. Podéis darles vuestro amor, pero no vuestros pensamientos: porque ellos tienen sus propios pensamientos. Podéis hospedar sus cuerpos, pero no sus almas: porque sus almas habitan en la casa del mañana que vosotros no podéis visitar, ni s...