Nunca los testimonios personales sobre el cuerpo han sido tan realistas y precisos como hoy. Nunca han sido tan diversos, tan numerosos. Incluso jamás han sido tan ambiciosos, pretendiendo develar lo oculto, esbozar interpretaciones subyacentes, comunicar emociones, afectos. No sorprende que en su Diario de un cuerpo (2012), Daniel Pennac se entregue a revelar las confidencias más íntimas. Tampoco sorprende que sus tensiones internas alcancen las...