Eziel primero sintió la barriga fofa de Maki dejando entrar el arma. Luego sobrevino el ruido inverosímil y la sangre manchándole las manos. Por un momento, pensó que el muerto era él. Pero vio a Maki desplomarse sobre la tierra. Respiraba y boqueaba como un pescado. Se había alejado de su tribu de un modo que no tenía retorno. En el siglo XX aún se conservan tradiciones antiguas: la gente escoge con quien casarse, hay cines y bares y el homicidi...