Un filósofo americano dijo que la vida es aquello que uno piensa durante el día. Un poeta irlandés, junto a este pensar, colocó el soñar. ¿Y por qué no? Las protagonistas de El Sur y Bene tienen algo en común: ambas dialogan con sus sueños, ambas se confiesan a un muerto al que no supieron confesarse entonces. El silencio se confunde así con una nueva confianza, una comprensión quizá final imposible con el vivo. El muerto, el soñado, es para ella...