En otoño de 1415, un joven rey inglés condujo a un ejército exhausto hacia una victoria imposible. En Azincourt, frente a un enemigo muy superior, Enrique V derrotó a la flor y nata de la nobleza francesa y se convirtió en una figura legendaria. Tras este triunfo, estuvo a punto de hacer realidad el viejo sueño angevino: que el rey de Inglaterra ocupase también el trono de Francia. Gobernó menos de una década y murió con apenas treinta y cinco añ...