Dos grandes pensadores del estoicismo nos llegan a través de libros que originalmente no lo eran: las «Meditaciones» de Marco Aurelio, cuyo único destinatario es su propio autor, y el «Manual y las Diatribas de Epicteto», un 'autor' que en realidad nunca escribió nada. Ambas voces son soportadas por biografías cuya oposición no podría ser mayor: la del emperador y la del esclavo. Esto parece confirmar la validez de una sabiduría práctica dirigida...