Hay libros que deben construirse frase a frase, como si fuesen obras arquitectónicas. Cada detalle es parte de un programa que surge de una necesidad y termina en una ejecución. Hay otros que son como caídas vertiginosas de agua que, a medida que van fluyendo, van creando su propio cauce. Podría comparárseles a una selva intrincada con un suelo de hojas grandes que ocultan pequeños mundos de seres que crecen bajo el suelo. Así este libro. Su dese...