Hay dos deportes que desde siempre han sido tenidos como masculinos y por tanto rara vez han sido estudiados, interpretados, desentrañados desde la aguda mirada de la mujer. El boxeo, aunque nadie haya escrito mejores cosas sobre ese deporte terrible y atractivo, sobre esa lección de huecos que consiste en que no esté nuestro rostro donde esté el puño rival, Joyce Carol Oastes. Y el fútbol, violento también y altamente estético a la vez, una suer...