Si es verdad que la poesía es el "impudor quintaesenciado" -como dice José Emilio Pacheco-, de ello tenemos en Alfonso Sánchez Arteche una muestra palpable. Hablamos aquí del poeta, no del historiador ni del fabulador de prosas, relatos, cuentos. Sinceridad, franqueza, confesión, incluso convicción social o política, están a flor de piel en sus textos amorosos, de mitos y leyendas, de historia y de vida cotidiana en barrios y vecindades urbanas;...