A estas alturas, estaban los apellidos plenamente establecidos, los que se habían sembrado desde la Conquista en este lado del océano: los Maldonado de Mendoza, con quienes muchos buscaban emparentar; los Ospina, los Venegas, los Berrío, los Caicedo, los Dávila, los Ponce de León, los Pastrana y los Ocaris. Después, caminando en el tiempo, llegarían los Vélez de Guevara, los Sanz de Santamaría, los Ricaurte y los Camacho. Los Herrera Sotomayor, l...