Eduardo Luis López se sentó a escribir estas memorias cuando descubrió que su propia vida -con sus luces y sus cicatrices- guarda claves para atravesar la adversidad y abrirse un destino propio con la pasión como motor y la disciplina como brújula.
Se crio en Manrique, en una Medellín atravesada por las balaceras de los sicarios de Pablo Escobar, y allí aprendió temprano dos verdades: que seguir vivo era una tarea diaria y que la vida, como el...