La ira es una de las emociones humanas más difíciles de comprender y gestionar. Cuando nos domina, se convierte en una fuerza destructiva. Puede estallar de forma repentina, dejando tras de sí arrepentimiento, relaciones rotas y consecuencias irreversibles. A lo largo de la historia, ha originado conflictos personales, guerras devastadores y divisiones irreparables. Hoy, en una sociedad cada vez más conectada, continúa alimentando la polarización...