La obra de Sicilia conduce al amor de los orígenes, a la ausencia de explicaciones ante el poema y sus imágenes, a no creer que esto “quiere decir” aquello, sino que esto es aquello. No hay que esquivar el mysterium tremendum, el temor religioso; antes bien, experimentarlo en carne propia, para que pueda verse superado por la esperanza. Con esta selección, el autor, humilde y sencillo, pone de manifiesto, ante nuestros ojos, las estaciones clave ...