La lectura de los autores clásicos —y John Dewey lo es para filósofos, educadores e investigadores sociales— es siempre iluminadora, incluso en textos que, como los que aquí ofrecemos, no son los más conocidos. Tal lectura puede resultar más ilustrativa cuando se comparten preocupaciones comunes con el autor: Dewey vivió en una época de profundo “odio a la democracia”, para utilizar la expresión de la bella obra de Jacques Rancière. Le correspond...