Un día, entre cosas viejas, Juana encuentra sus diarios,
escritos como si fueran los de otra mujer, no los suyos. Y con ese mismo
espíritu decide releerlos en las horas muertas que pasa por el cementerio
envigadeño. Esos cuadernos hablan de la hija del sepulturero legendario,
vecina de la necrópolis. Una mujer que pospuso indefinidamente su vocación
religiosa y se convirtió en viuda de cinco hombres, circunstancia que le valió
su contundente apod...