Escribirle la carta fue todo un disparate, la insolencia de un hombre dieciséis años mayor, divorciado y padre de dos hijos, toreado en muchas plazas, escéptico del matrimonio y del amor a largo plazo. Se la escribí sin importar la diferencia de edades ni los momentos de vida de cada uno.
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Obsesionado por Vera, el autor de este libro le escribe una carta a sabiendas de que traspasa el límite ético
entre médico y paciente. La falta de respue...