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La casa ciega y otras ficciones

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La casa ciega y otras ficciones
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Sin salida posible, los universos evocados en parecen evocados por una especie de existencialismo extremo, donde el infierno no sólo son los otros, sino por uno mismo, los espejos y la naturaleza. En este universo todo está vacío y el vacío mismo es un engaño. Frente a la estética de la violencia, propone una estética de la repulsiónPuede llamarse o la calle ciega, en todo caso se trata de espacios habitados pero ciegos, porque los seres que los ocupan huyen de ellos a tientas, expulsados por los bichos que buscan un hábitat que les pertenece, más que al hombre. Sólo los espejos y los sueños permanecen como única posibilidad de equilibrio que puede ser alcanzado por estos personajes prisioneros de la ansiedadDe cualquier modo el mundo y sus miserias se vuelcan en la experiencia onírica y empujan al hombre y a la mujer- hacia el aislamiento, en una búsqueda esquizofrénica de lo otro, aunque no se sepa cómo hombres y mujeres son seres incompletos que, como en muchos cuentos de Arreola, se buscan para desjuntarse.Estas son algunas imágenes que se desprenden de las minificciones de Nana Rodríguez, cuyo lenguaje invita a asumir la literatura como un camino que también es búsqueda de respuesta, al menos a la condición de lo que somos y fuimos en un siglo tan deplorable como el que nos tocó vivir.La Casa Ciega parecen evocados por una especie de existencialismo extremo, donde el infierno no sólo son los otros, sino por uno mismo, los espejos y la naturaleza. En este universo todo está vacío y el vacío mismo es un engaño. Frente a la estética de la violencia, propone una estética de la repulsiónPuede llamarse o la calle ciega, en todo caso se trata de espacios habitados pero ciegos, porque los seres que los ocupan huyen de ellos a tientas, expulsados por los bichos que buscan un hábitat que les pertenece, más que al hombre. Sólo los espejos y los sueños permanecen como única posibilidad de equilibrio que puede ser alcanzado por estos personajes prisioneros de la ansiedadDe cualquier modo el mundo y sus miserias se vuelcan en la experiencia onírica y empujan al hombre y a la mujer- hacia el aislamiento, en una búsqueda esquizofrénica de lo otro, aunque no se sepa cómo hombres y mujeres son seres incompletos que, como en muchos cuentos de Arreola, se buscan para desjuntarse.Estas son algunas imágenes que se desprenden de las minificciones de Nana Rodríguez, cuyo lenguaje invita a asumir la literatura como un camino que también es búsqueda de respuesta, al menos a la condición de lo que somos y fuimos en un siglo tan deplorable como el que nos tocó vivir.La Casa Ciega propone una estética de la repulsiónPuede llamarse o la calle ciega, en todo caso se trata de espacios habitados pero ciegos, porque los seres que los ocupan huyen de ellos a tientas, expulsados por los bichos que buscan un hábitat que les pertenece, más que al hombre. Sólo los espejos y los sueños permanecen como única posibilidad de equilibrio que puede ser alcanzado por estos personajes prisioneros de la ansiedadDe cualquier modo el mundo y sus miserias se vuelcan en la experiencia onírica y empujan al hombre y a la mujer- hacia el aislamiento, en una búsqueda esquizofrénica de lo otro, aunque no se sepa cómo hombres y mujeres son seres incompletos que, como en muchos cuentos de Arreola, se buscan para desjuntarse.Estas son algunas imágenes que se desprenden de las minificciones de Nana Rodríguez, cuyo lenguaje invita a asumir la literatura como un camino que también es búsqueda de respuesta, al menos a la condición de lo que somos y fuimos en un siglo tan deplorable como el que nos tocó vivir.Puede llamarse o la calle ciega, en todo caso se trata de espacios habitados pero ciegos, porque los seres que los ocupan huyen de ellos a tientas, expulsados por los bichos que buscan un hábitat que les pertenece, más que al hombre. Sólo los espejos y los sueños permanecen como única posibilidad de equilibrio que puede ser alcanzado por estos personajes prisioneros de la ansiedadDe cualquier modo el mundo y sus miserias se vuelcan en la experiencia onírica y empujan al hombre y a la mujer- hacia el aislamiento, en una búsqueda esquizofrénica de lo otro, aunque no se sepa cómo hombres y mujeres son seres incompletos que, como en muchos cuentos de Arreola, se buscan para desjuntarse.Estas son algunas imágenes que se desprenden de las minificciones de Nana Rodríguez, cuyo lenguaje invita a asumir la literatura como un camino que también es búsqueda de respuesta, al menos a la condición de lo que somos y fuimos en un siglo tan deplorable como el que nos tocó vivir.La Casa Ciega o la calle ciega, en todo caso se trata de espacios habitados pero ciegos, porque los seres que los ocupan huyen de ellos a tientas, expulsados por los bichos que buscan un hábitat que les pertenece, más que al hombre. Sólo los espejos y los sueños permanecen como única posibilidad de equilibrio que puede ser alcanzado por estos personajes prisioneros de la ansiedadDe cualquier modo el mundo y sus miserias se vuelcan en la experiencia onírica y empujan al hombre y a la mujer- hacia el aislamiento, en una búsqueda esquizofrénica de lo otro, aunque no se sepa cómo hombres y mujeres son seres incompletos que, como en muchos cuentos de Arreola, se buscan para desjuntarse.Estas son algunas imágenes que se desprenden de las minificciones de Nana Rodríguez, cuyo lenguaje invita a asumir la literatura como un camino que también es búsqueda de respuesta, al menos a la condición de lo que somos y fuimos en un siglo tan deplorable como el que nos tocó vivir.De cualquier modo el mundo y sus miserias se vuelcan en la experiencia onírica y empujan al hombre y a la mujer- hacia el aislamiento, en una búsqueda esquizofrénica de lo otro, aunque no se sepa cómo hombres y mujeres son seres incompletos que, como en muchos cuentos de Arreola, se buscan para desjuntarse.Estas son algunas imágenes que se desprenden de las minificciones de Nana Rodríguez, cuyo lenguaje invita a asumir la literatura como un camino que también es búsqueda de respuesta, al menos a la condición de lo que somos y fuimos en un siglo tan deplorable como el que nos tocó vivir.Estas son algunas imágenes que se desprenden de las minificciones de Nana Rodríguez, cuyo lenguaje invita a asumir la literatura como un camino que también es búsqueda de respuesta, al menos a la condición de lo que somos y fuimos en un siglo tan deplorable como el que nos tocó vivir.

Atributos LU

TítuloLa casa ciega y otras ficciones
AutorNana Rodríguez Romero
Tabla de ContenidoLos Lugares Vedados

Bitácora
El valle de las piedras negras
La calle de la Doña
La calle 23
Presencias
El durmiente
Mientras la luna crecía el mutilado
El último ladrillo
Evidencias
Contravía
El sexto apéndice
Ciudad sin nombre
El campanario

Ángeles o Demonios

Íncubo
Súcubo
Ermitaño
Ángeles o demonios
Un pobre diablo
Andróginos
Premonición

La Casa Ciega y otras Ficciones

Aromáticas
El coleccionista
La casa ciega
El viaje
Transmigración
Sin palabras
Elementales
Alquimia
Mutación
Un corazón para una corte
Yo puedo más que tú
La trenza
El hombre de los murciélagos
La adivina
La sietebuches
Amansaguapo
La vereda de los caracoles
Ser guijarro
Monólogo
Amor fraternal

Minicuentos

Energías
El mercenario
Conjuro
El loco
El abrazo
La última cena
Caja de Pandora
Infierno
Metáfora
La historia a Hitler
Cenicientas
El zarpazo
La mujer
Confesiones
Concepto de identidad e infinito
Mujer de una sola pieza
Mariposa
A-Luna
Pueblo blanco
Pi-Romántico
Penélope
Carnaval
Túnel
Lluvia de progreso,
El bosque de los suicidas

La escritura del cuento o el arte de desenvolver la madeja
TipoLibro
ISXN9789582004897
Año de Edición2001
Núm. Páginas120
Peso (Físico)190
Tamaño (Físico)14 x 21 cm

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