Nuestros hijos están bajo ataque. Se trata de una nueva forma de guerra. La ofensiva no es contra sus cuerpos, sino contra sus almas. Decenas de mecanismos son utilizados para manipular las mentes de los jóvenes, con el fin de impedirles diferenciar entre el bien y el mal. Es la tergiversación de los valores y los principios, para así atentar contra la verdad, el amor, la familia y las creencias más íntimas. El autor explica quiénes dirigen esta ...