«Y como los cuentos de hadas tienen finales felices, eso solo puede significar una de dos: o bien esto no es un cuento de hadas o este es solo el principio».
Érase una vez dos niños que se perdieron en el bosque. A los seis meses, reaparecieron sin dar explicaciones sobre dónde habían estado o sobre cómo habían sobrevivido.
Quince años después, Rafe se ha convertido en un artista ermitaño que no recuerda nada de lo sucedido durante aquellos...