Querido amigo Javier Darío: Terminé de leer tu libro sobre la muerte. Esperé el domingo a la mañana, para que fuese ese regalo que uno se puede hacer al alma, en el día del Señor, lejos de todo apuro. ¡Es muy hermoso! Creo que has conjugado magníficamente la vivencia personal, familiar, y social, desde la experiencia de la fe y de las otras culturas y religiones. ¡Muy bueno! Creo que te mantuviste con una extremada sobriedad, imagino que má...