Este canto al desgarramiento pone la sal en la propia herida del hueso, la médula misma donde el territorio y la poeta se vuelven uno para decirnos, aquí hay una vibración que le canta a las aves de la mañana, rescata la belleza de las montañas y la poesía, más allá de las heridas en el cuerpo, el "óxido que lo devora todo", y aquel gemido de la tierra que "... lleva consigo la memoria de la raíz / y de todos los muertos".
Eduardo Bechara Navrat...