La sarna de Arkham es una balada rota. Un relato tríptico y delirante, agónico y profundo. Un poema a dos voces, la del edificio-objeto o la casa y la de sus huéspedes. Dos voces que se multiplican y se intercalan en un relato hibrido en su concepción y en sus formas. Arkham tiene en su densidad el peso del pensamiento oscuro, simbólico, algunos grados de la filosofía de la experiencia. También destellos metafísicos sin ninguna pretensión abarcat...